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Uso de herramientas ágiles

Escribo este post después de leer el titulo de una presentación que habla de herramientas “ágiles”. Al leerlo la primera vez me ha chirriado. Lo he leído otra vez. después de repetirlo mentalmente el chirrido sigue ahí. Lo he pensado un poco y me he dado cuenta que poner calificativos a las herramientas es una práctica equivoca. Yo entiendo que cuando uno intenta posicionar una herramienta, este tipo de etiquetas son muy potentes, muy efectivas. Transmiten un mensaje muy contundente que no necesita explicaciones. El problema de este tipo de táctica es que ubica la “responsabilidad” de ser ágil en la herramienta en vez de centrarla en el equipo. Es el problema que tiene la terminología, la semántica: construimos ideas a partir de palabras y si las palabras abstraen ideas para llegar más fácilmente también abstraerán significado.

No es posible ser ágil sin herramientas, pero las herramientas no te hacen ágil.

Puede parecer una reflexión demasiado estricta o demasiado quisquillosa, pero no debemos olvidar que las palabras definen los conceptos y el concepto de agilidad está lejos de ser un tema de herramientas (ágiles o no). El problema de fondo peligro que corremos es que se traslade la responsabilidad de practicar la agilidad desde el equipo hacia a una herramienta. Al final los responsables de asimilar, interpretar y practicar los valores y principios ágiles son las personas que componen el equipo sea en el rol que sea y sea sobre la plataforma tecnológica que sea. Se puede ser ágil con papel y boli y se puede ser waterfall con “ponga aquí su herramienta ‘agil’ favorita“.
Este equivoco me recuerda a uno que forma parte del día a día: llamar “metodologías ágiles” a los frameworks, las técnicas y los modelos ágiles. Me suenan mal porque intenta encajar el paradigma ágil en los esquemas de las metodologías clásicas cuando es algo totalmente opuesto, un planteamiento diferente y totalmente opuesto a los planteamientos de cascada. Lo ágil depende de las personas y del contexto, no de los procesos por lo tanto algo ágil jamás puede llevar la palabra metodología por delante.
 
Volviendo al tema de las herramientas ágiles, es verdad que muchos proveedores han sacado versiones o herramientas que mejorar las funcionalidades de versiones anteriores y que se adaptan mejor a las técnicas más comunes o más extendidas. Esto es muy buena noticia porque permite usar dichas herramientas más fácilmente y sin necesidad de un complicado proceso de transformación o de configuración. Sin embargo, en absoluto podemos interpretar estas mejoras como una señal de que el trabajo ya está hecho. La herramienta es un medio, no un fin, y el verdadero mérito, el verdadero trabajo de transformación es cambiar la cultura, la mentalidad, las prioridades y los valores de la organización.

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