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¿Qué hacer cuando te despiden y no es por tu culpa?

Después de muchos días sin escribir nada he decidido aprovechar la vuelta del puente para romper la ausencia de posts nuevos en el blog durante casi dos meses y empezar a contar qué había hecho y por qué llevaba tanto tiempo sin escribir nada de cierta entidad. Quería dar a conocer las conversaciones y reuniones que he tenido, qué dificultades me había encontrado, a qué conclusiones había llegado… En esas estaba cuando me he dado cuenta que realmente faltaba un prólogo cómo dicen ahora los modernos una precuela, que diera perspectiva y ayudase a entender por qué he decidido convertirme en freelance. En resumen, hoy escribo este post para contar cómo saltó la chispa y, como dice el título ¿qué hacer cuando te despiden y no es por tu culpa?

Hace ya mucho tiempo me picó la inquietud de montar algo por mi cuenta. Corría el año 2009 y me habían despedido de la empresa en la que trabajaba por una caída de la demanda. Fue un palo, por que me encantaba el sitio en el trabajaba, pero la realidad imponía su ritmo y la empresa no podía hacerse cargo de mi sueldo indefinidamente en las circunstancias de escasa facturación que estaba atravesando. Como siempre en estos casos, actualicé mi curriculum y me puse a mirar que opciones había para alguien como yo. La mayoría de los escasos puestos que encontraba no me gustaban, así que empiezas a pensar que tienes que buscar otra fórmula, otra receta que te permita vivir de tu profesión, sólo o acompañado.

Poco a poco fui madurando la posibilidad de hacerme autónomoIdeas o montar una empresa, la idea es tan simple como encontrar el segmento de mercado al que aportes valor y que  sea accesible para tí. La cosa no pasó a mayores por que no me dio tiempo. Mientras estaba dándole vueltas al qué y al cómo llegó una oportunidad en Steria que no quise dejar pasar… Aún así este tema no murió, quedó latente y cada vez que había posibilidades, la idea se colaba entre mis neuronas.

Así llegué al verano pasado, en el que hice un curso sobre Identidad Digital en KSchool. Aquí fue donde terminé de darle forma a esta idea que tanto tiempo llevaba incordiándome dentro de la cabeza. El contenido del curso era muy bueno, aunque para mí, más importante que el contenido en sí, fue la manera en la que hablaban los ponentes que intervenían, desde Borja Prieto hasta Lucas Rodriguez Cervera pasando por Andrés Pérez Ortega, Raúl Hernández González, Franck Scipion y Juantomás García. Ellos me hicieron pensar que realmente era posible establecerte por tu cuenta, que no necesitas ni tener grandísimos medios, ni grandísimos contactos, ni grandísimos presupuestos. Éste fue el último empujón que necesitaba y el responsable de que esa idea pasajera se por quedara a vivir para convencerme de que había que intentarlo y que buscase la oportunidad.

El resto ha sido fácil: otro despido del que no tengo la culpa, tiempo para pensar en la aventura en solitario y un montón de personas que, desde distintos roles, me han ayudado a definir los servicios que puedo ofrecer, a quién se los puedo ofrecer y cómo generar valor al cliente.

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