menu_superior

¿Compito con mi proveedor de software testing? ¿Puedo asumir alguna tarea?

Los clientes para los que he trabajado, en distintos sectores, con distintas prioridades, diferentes presupuestos, diversos niveles de “empatía” con el testing de software, tenían algunas cosas en común, aunque pueda parecer imposible. Ya iremos escribiendo y analizando algunas de estas coincidencias, hoy me voy a centrar en la idea que tenían todos de asumir tareas propias de los profesionales del testing. Cada uno tenía su motivación: unos lo hacían por ahorrar, otros por captar conocimiento, alguno por abrir el horizonte a su departamento o a los profesionales de sus equipos. Incluso los había cuya motivación era una mezcla de todas la anteriores…

Dejando de lado las motivaciones, estas intenciones me llevan a la siguiente reflexión: Para el proveedor, ¿es conveniente aceptar esta “competencia”? ¿Para el cliente es viable competir con el proveedor?

Hay que tener muy claro lo que es competencia y lo que es la pura gestión de los intereses corporativos. Si el proveedor no sabe hacer algo distinto o mejor (por precio, por volumen, por capacitación, étcetera) de lo que lo haría el cliente está dando un servicio que no aporta valor añadido, está dando un mal servicio: seguramente será poco rentable para las partes y está abocado a la desaparición. Un cliente debe externalizar aquellos servicios que no está en condiciones de prestar por sus propios medios… hasta que llega el momento de asumirlos total o parcialmente. Puede que en ese momento haya que reestructurar el servicio que se está prestando y, muy posiblemente, en el corto plazo la facturación se resienta, pero a largo plazo hay que centrarse en los servicios de alto valor añadido y cuanto mayor sea ese valor añadido mejor será nuestro servicio, más facilmente lo venderemos y más satisfacciones generará en los clientes.

Alguien va a pensar que este planteamiento es muy naïf. Discrepo radicalmente. Obviamente no vamos a “ceder” alegremente competencias que forman parte del contrato. Tampoco deberíamos esperar a que nos las arrebaten, la cuestión es analizar el valor del trabajo que hacemos y la madurez de la cultura del testing en el lado del cliente para, si se dan las condiciones apropiadas, empezar a evolucionar hacia un modelo en el que la participación del cliente sea mayor.

A mi modo de ver este enfoque hace que ambas partes ganen, es un modelo win-win. El cliente adquiere conocimiento, se implica, puede aportar su conocimiento del negocio y será más consciente de las dificultades que tiene la implementación del testing de software. Para el proveedor el resultado coste-beneficio es favorable: se reduce total o parcialmente una labor en la que nuestro expertise no tiene una aportación crucial, tendremos a un cliente más comprensivo por que verá los problemas desde dentro y podemos  dedicarnos a optimizar el servicio analizando y diseñando la evolución de las politicas de testing.

Se me ocurre el ejemplo de una oficina de pruebas dentro del cliente. Supongamos que los profesionales que prestan el servicio dentro de la oficina tienen una alta cualificación y son ellos los que han arrancado esta oficina desde el principio. Llevan ya un tiempo haciendo cosas y algunos componentes de los equipos de desarrollo ya tienen cierta soltura con el análisis de requisitos, los planes de pruebas, la ejecución de casos de prueba, la detección e información de incidencias, pero es el equipo del cliente el que carga con el peso de las pruebas funcionales manuales, automáticas, de rendimiento y de seguridad. No tiene sentido que después de un tiempo de estabilización del servicio sea el proveedor el que se siga ocupando de llevar a cabo estas tareas. Lo ideal sería iniciar un proceso de transición en el que un equipo ya familiarizado con el testing y asuma determinadas tareas supervisadas por los especialistas del proveedor. Estas tareas podrían ser la creación del plan de pruebas, la ejecución de los casos de prueba que estén más cerca del negocio, el mantenimiento de los scripts para las pruebas automáticas y de rendimiento. En general aquellas que son más laboriosas que complejas.

Como contrapunto a todo esto debo decir que hay contextos en los que no es planteable esta “cohabitación” de proveedores y clientes dentro del ámbito del testing. Si no hay personal disponible, si su nivel de competencia no es el adecuado, o si simplemente no se alcanzan los niveles de rentabilidad que ofrece el proveedor, lo deseable es mantener la prestación del servicio integramente en el lado del proveedor.

, , , , , , ,

Comments are closed.